September 19, 2006

Engaños y traiciones

Esa tarde bajaba las escaleras de la casa, me dirijía a la cocina por un vaso de leche fría, quiza pasaría al wc antes que hacer otra cosa. Comenzó a llovcer de pronto, me senté en el sillón que está cerca del ventanal aquel donde las gotas de lluvia parecen lágrimas, ahí sentada recorde tanto tiempo a tu lado, tantas cosas compartidas contigo, y, sentí que al tronar de los dedos todo se esparcía por el piso como pedazos de cristal roto. Cerca de las seis de la  tarde, me senté como todas las tardes a leer parte de la correspondencia, entre una de tantas hojas descubrí una carta tuya, escrita con tu mano izquierda, donde revelabas parte de la verdad que me desquizio en un momento. Recorde entonces uno de nuestros primeros días juntos donde prometiste jamás traicionarme con alguien más. Yo tenía mucho miedo a fallar, sin embargo, jamás lo hice.
 
Tus palabras te delataban en un instante, me habías traicionado con todo el cinismo del mundo, habías traicionado toda la confianza y el amor que te dí, lo destrozaste en segundos. Al momento, todo se tornó confuso, y después se diluyó en un mar de lágrimas, donde flotaba la angustia, la impotencia y la desesperación por ya no sentirte mío, por saber que todo lo que había pensado o imaginado y al final compartido en una de tantas conversaciones con mi mejor amiga, resulto ser cierto, por más que ella dijera "no, confía en él…", nada de eso quedo, ni un pedazo de confianza, nada.
 
Hoy tal vez estés pensando en volver, así como tantas veces atrás. Quizá solo guardes el recuerdo de lo que soy, quizá te conformes con saber que un día del pasado eras todo para mí, y ahora sabes que me perdiste para siempre, porque ya no existe vuelta atrás.
 
Los engaños y las traciones son algo que me lleva tiempo perdonar.  

August 9, 2006

Cerca.Lejos

La vida no es fácil, ya debes saberlo cuando estas cerca de los veinte y tantas cosas han sucedido como para que por tu mente atraviese la idea de querer tener otra vida, una color rosa, una fácil, una donde no existan las raíces cuadradas, las ecuaciones de tercer grado, la trigonometría, la economía, la historia, los bubbaloos de platano, los tacos de lengua y cosas de esas que no me gustan ni un poquito, donde no existan las diferencias, las discusiones sin sentido, las peleas, los enojos, las separaciones premeditadas, donde no tenga lugar el egoísmo y la intolerancia (no precisamente hacia la lactosa).  La forma en que existe el olvido es tan compleja, tan complicada al igual que la forma en que existe el amor unido a los recuerdos. En días como estos puedo odiar a mi subconciente que se atreve a jugar conmigo, me confunde entre la realidad y los sueños. Le he soñado toda la semana, aunque ya no tenga la esperanza de encontrale por mucho que lo ame, por mucho que lo quiera no pretendo buscarle, ni hablarle, ni verle de ninguna manera. Me limito al deseo de querer olvidarlo para siempre, de intentar borrar de mi vida cualquier cosa que me lo recuerde, borrar todo de él es borrar dos años de mi vida, borrar planes, borrar sueños, borrar el futuro que hasta ese domingo tenia la convicción de que existiria…
 
¿Intolerante yo?  …  Al final pensé que tal vez no tuve paciencia, no tuve fe, no tuve la convicción de creer ciegamente en él, no creí en él hasta el final, no creí ninguna de sus palabras. Me sentí ausente cerca de él, me senti triste, confundida y con las manos vacías. Quizás nos desgastamos, nos cansamos el uno del otro, nos distanciamos, nos frustramos por la situación de siempre, nos desesperamos porque yo tenía todo y él no tenía nada, tuvimos miedo de estar juntos siempre, de despertar algún día y reprocharnos todo, de despertar y pensar que las cosas algún día, que nunca llegaría serían mejor … etc.
 
Me cansé de ti, de los extremos a los que me llevabas, de las veces que me levantabas y de las tantas veces que me dabas con todo para derrumbarme en segundos. Me canse de tu inconstancia, de tu ligereza, de tu miedo constante, de tu inmadurez, de tu vida misma. Me cansé de que siempre juzgarás todo lo material que tengo, me cansé de que no comprendieras esa parte de mi vida en la que todo lo tengo porque así ha sido siempre, me cansé de que reprocharas el que yo pagará, me cansé de que tuvieras miedo de mi, me cansé de tus remordimientos de conciencia, y al final cuando decidí me dolió tanto como a ti. No hay dudas, sé que esto no puede seguir más allá, que aunque estes en un pedazo de mi corazón ya no puedo seguir ni pensar en un mañana a tu lado, porque somos tan distintos, porque nos dejamos de comprender, de respetar, de tolerar todo lo diferente que existe, porque deje de creer y confiar en ti, porque comenzé a dejar de amarte por días, porque al final se que no solo se vive de amor, porque contigo toda la vida giraba a cada instante, porque de ti dependian una y mil decisiones, porque por ti hubiera dejado todo, porque por ti deje la  mayor parte de ese todo, porque al final no soporte que me juzgaras y me tacharás de fresa por tener todo, porque quizás te cansaste de mí y escuchaste a tus amigos que decían que te fijarás con quien estabas, que abrieras los ojos y notarás que somos tan distintos, que ocupamos distintos lugares en el mundo.
 
Al final te transformaste en un ser tan diferente, un ser al que miraba a los ojos y en el que no encontraba nada, un ser que cree tenerlo todo y no tiene nada. Hubiera soportado y comprendido a alguien que lo tuviera todo y que se comportara de esa manera, pero tu no tienes nada. Estoy borrando lentamente todo, y sé que contigo no hubiera tenido nada, contigo todo hubiera sido solo tu mundo y el mío hubiera quedado enterrado bajo el tuyo. No me entendiste en muchas cosas, no te entendi en tus cosas… no entendi todo lo que querías y no entendiste todo lo que anhelo.
 
Al final la vida nos devolvio nuestros caminos, cada quien por separado para tomar la dirección que nunca debimos haber perdido. Quizas nunca debimos haber cruzado nuestros caminos, jamás debimos haber hablado, ni mirarnos fijamente, ni hablar de lo que sentiamos, jamás debí enamorarme de ti, jamás… me arrepiento de haberme fijado en ti en un día normal, de haber creído que contigo todo lo soportaría.
 
Al final ya no queda nada, solo un rastro que comienza a borrarse lentamente.Y solo pido que estos días sean de los últimos que hable de ti, de los ultimos en los que tenga que contestar preguntas cuestionando lo que paso, de los ultimos en que tu sombra me persigue y me dice que escriba para poder olvidarte de un momento a otro.
 

August 1, 2006

enterre tu cadaver

El día que te enterré eran cerca de las doce de la noche. Arrastre el cadáver cerca  de las orillas del mar, probé la arena y la sal.  Camine muchas calles para poder llegar, te sentía tan pesado como a un muerto, frío, ya sin vida propia, inerte e indiferente ante todo lo que pudiera existir. Cuando moriste se perdió el significado de algunas cosas, se fue aquel suspiro de aire que cada vez me empujaba a intentar hacer algo, lo que fuera por ti. Cuando estábamos en la orilla del mar, abrace tantas veces tu cadáver, tu cuerpo frío, ya sin latidos. Si eras un mutante o un extraterrestre, si eras lo mejor o lo peor, lo más hermoso o lo más feo, lo más inteligente o lo más estupido… nada de eso me importaba. Llorar sobre un cadáver siempre ha sido tan difícil, porque no eres el primer muerto que entierro. El dolor de la herida es muy grande, porque nadie olvida todo cuando alguien muere, pasa el tiempo y se olvida un poco, se deja de pensar, se deja de pertenecer el uno por el otro.  No eres el primer muerto, lo sabes, pero como me dueles. Me manche las manos esa noche de sangre mezclada con unas escasas lágrimas, un coraje, un orgullo, una desilusión que me mata.  La noche de tu muerte te hable como nunca mientras agonizábamos en el momento trágico, no entiendo el valor que tengo para seguir con esto que se dice vida. No es rosa, no es de ningún color, esta matizada y combinada de tantos colores y sabores que no la entiendo. No tengo edad para ello.

 

El enterrarte anoche con mis propias manos, el desmenuzar cada historia de cada encuentro es como retener el nudo en la garganta mientras te cierro los ojos y exprimo tu sangre con mis manos. Cortar y rebanar todo hoy fue lo mejor que pude esperar en este día, sabía que el dolor vendría, que estará por un tiempo, pero sé que no se quedara ahí. Cerca de las tres de la mañana, cuando puse el último puño de tierra sobre tu sepultura me quede hablando con Él, el mismo señor que nos presento y nos cruzo las vidas, ya nada hay en él, me dijo… esta muerto, solo entiérralo… ya sabías que un día moriría, lo sabías.

 

Enterrar lo vivo resulta tan confuso, se vuelve moribundo, se cree aun existente, latente, y la mente dice que no existe, que se acabó. Después de agonizar tres veces decidí matarte a puñaladas, la sangre me salpicaba la cara, las manos se llenaban de sangre, las vísceras se veían y entonces el aliento se fue en un segundo mientras morías. Entonces todo pasaba como una película en la mente, los días contigo, todo lo que existió, todo lo lindo, todo lo que escribí para ti, todo lo que di, me pregunte por qué no me atreví a ser egoísta, por qué no me atreví a ser la peor persona, a ser lo más vil y miserable contigo. Esperé tanto de ti, guarde la esperanza de vivir juntos por siempre, de envejecer juntos de la mano, de quererte cuando más o menos  posesiones tuvieras, te quise entender siempre, en cada momento que pude respirar cerca de ti. Te di todo lo que hubiera dado por alguien a quien amé con todo mí ser, terminé asesinándote, terminé con un dolor en las manos. No quiero tenerte vivo y sin sentirte, no quiero guardar más esperanzas falsas.

 

 

 

 

Un día apareciste siendo lo mejor que podía tener, un día apareciste para transformar todo lo que tenía, para enseñarme a amarte tanto y querer dejar todo por ti, un día apareciste siendo un motivo que me impulsaba y me retenía en muchas cosas, por ti luchaba, por ti fui capaz de perdonar y adaptarme a quien no quería, por ti soporte cosas que no quería. Te amé y no recibí nada a cambio más que dolor y confusión, mis palabras las sentí vacías, las tuyas no las creí.  Después de haber muerto te convertiste en un monstruo, te transformaste en el ser más horrible que pueda existir y te limitaste a decir “así soy”, de tu piel emanaba arrogancia, orgullo, egoísmo y prepotencia al máximo nivel. La ternura se había ido por el caño.

 

Si el amor hoy no muere, lo buscaré hasta matarlo, hasta despedazarlo y quemarlo. De regreso a casa arrastre la pena por todas las calles que caminamos de la mano, recogí los pasos, uno a uno y perdí la noción mientras regresaba. Cuando volteé al lado izquierdo te vi sentado, estabas ahí escuchando aquella canción de hace dos años, cuando todo comenzó. No estaba imaginando estabas ahí y yo te había enterrado, no tenías nada, ni un cinco en la bolsa, ni palabras, solo me abrazabas y yo no sentía nada. Mis ojos se hacían grandes, era de madrugada y el insomnio me dominaba, ya en la puerta de la casa mientras abría volteé a mirarte por última vez, me abrazaste tan fuerte y te dije adiós para siempre.

 

El día que se elevo tu alma, que tu cuerpo perdió 21 gramos de peso, que tu vida perdió una de las mejores personas que pudiste haber tenido, ese día fue hoy cuando te maté, cuando las horas pasaban y no morías. El calor se sentía en su máximo punto, las vueltas en la cama no cesaron, los vasos de agua a las cinco de la mañana, y a las seis llego el momento de derramar lágrimas.

 

Al siguiente día arme una fortaleza, comencé a construir con los cimientos. Contrate al viejo arquitecto y me diseño la vida en un momento, me ofreció destruirte, me ofreció hacerte todo lo que pudiera. No tiene caso, el monstruo esta vivo. A tu funeral nadie fue invitado, no tienes dirección, no tienes decisión, aunque te crean maduro no lo eres, aunque te creas golpeado por la vida no lo eres, aunque te sientas el todopoderoso no lo eres. Él te sacará del paraíso en el que quieres estar, yo lo he visto en miles de personas más. Cuando mi sed de venganza me invadió decidí olvidarte de cualquier manera, a costa de lo que fuera, la tercer vez que te maté será para siempre, no tienes siete vidas, no las tienes, se te acabaron una a una.

 

El día que me tapaste los ojos y me volviste ciega ese día debí haberte asesinado, debí haberme despojado de las ilusiones, de todo lo que tu boca dijo. Ciega estaba pensando que eras lo mejor, que eras lo único que existía para mí, nunca vi tu piel morena, tus kilos demás, nunca vi tus faltas de ortografía, tu estupida inmadurez, jamás vi defecto alguno en ti. Dude muchas veces, te quise como un juego y después termine amándote tanto que ni yo lo entendía. Te hice parte de mi familia, te hice parte de mi vida. Te deje entrar a mi vida sin restricciones, sin topes, sin altos, sin nada, te di pase directo a todo. Te di y no recibí.

 

 

Cuando te mate impulsivamente descubrí que tu ya tenías planeada mi muerte para estos días, solo dejabas que pasará el tiempo como si no importara. Moriría quizás la tarde en el cine, por la noche en el café, caminando cerca de la playa o sentada en la Machado, moriría lentamente, ahorcada con la misma frase de siempre, sumergida en el tiempo de espera.

 

Cuando el dolor se hizo presente, me sentí confundida. Ya es otro día y ya no hay nada de ti. En mis hombros sentí una carga pesada, mi cuerpo se desvaneció unos instantes, abrí los ojos y las lágrimas salieron una a una sin explicación alguna. Ya cerca de las diez del otro día la vida se transformo, entonces igual que hace un año llegó a mi mente aquel comentario donde me dejaron la despedida de Macumba.

 

Adiós. Y con un adiós no se guarda una esperanza, se entierra un corazón con un puño de sueños y sensaciones hacia ti. Se termina lo que comienza, se acaba todo con una inundación, se llena el ser de olvido, de odio en cierta manera, de celo, de coraje, de impotencia. Por mucho que lo hubiera querido, por mucho que lo entendía, por mucho que lo esperaba, por mucho que quise asesinarte, por mucho que lo presentí desde mayo, por tanta distancia, por todo lo bueno y lo malo hoy no eres nada, porque polvo eres y al polvo regresas, a  tus ovejas las deje ir. Por cualquier cosa, me manche las manos de sangre por ti, me herí a mi misma, me perdí. Siento dolor porque tengo corazón, siento dolor, mucho dolor.

 

El día que arrastre tu cadáver me sentí tan fuerte como para en un momento sentirte liviano, me sentí segura como para matarte. Me sentí triste como para darme un tiro, me sentí estupida por haberte querido tanto, me sentí vilmente estupida por tener fé en lo imposible. El día que arrastre tu cadáver a las doce de la noche me sentí fuera de la realidad.

July 28, 2006

Galleta Oreo :)

Para cuando este dìa llegarà… habìa escrito muchas cosas… habìa escogido una foto muy chida, habìa pensado varios titulos. Sin embargo… estè es uno de los post  màs chidos que pude haber escrito hace dos meses :)
 
 

Me gustas cuando lloras conmigo, cuando ríes conmigo, cuando me cuentas tus chistes malos y debo reír, cuando te tragas los chicles, cuando te beso y tiemblas, cuando haces una voz irresistible, cuando lloras por mi, cuando me despiertas de madrugada porque no puedes dormir, cuando te enojas porque yo pago, cuando quieres ser indiferente a mi, cuando eres presa de ti mismo y niegas todo.

Me gustas porque eres sincero, porque eres tierno, porque eres lindo, porque llegas a ser estupido, porque eres lo suficientemente cursi, porque eres amable, porque eres de mi edad, porque hablas bien, porque trabajas, porque luchas por lo que no tienes, porque me das todo de ti, porque crees demasiado en mi, porque sabes que esperar de mi, porque sabes de que forma conseguir todo de mi, me gustas porque eres irresistible.

Me gustas cuando escribes con la mano izquierda y debo descifrar tus letras, me gusta reír con tus faltas de ortografía, me gustas cuando no sabes de que estoy hablando, me gustas cuando sabes que debes de darme la razón, me gustas cuando te sientas y me ves a los ojos, me gustas cuando no sabes tomar fotos, me gustas cuando intentas leer mis autores favoritos, me gustas más cuando no puedes negarte a nada de lo que te pido.

Me gustas porque contigo puedo imaginar todo, me gustas porque puedo confiar en ti, me gustas porque sé que no eres cualquiera, me gustas porque todos hablan bien de ti, me gustas porque en ti me encuentro, me gustas porque eres lo que más amo, me gustas porque eres espontáneo, me gustas cuando te veo sonriendo con los bebes, me gustas porque eres extremadamente tierno, me gustas cuando imaginas y me cuentas nuestra vida juntos, me gustas cuando me pides favores, cuando ruegas un beso, un abrazo, una caricia. Me gustas cuando te enojas, cuando te alegras, cuando te sonrojas, cuando tiemblas, cuando ríes, cuando, cuando caminas, cuando comes lo mío, cuando te mojas bajo la lluvia de mi mano, cuando te sientas y juegas en la arena conmigo aunque odios llenarte de arena, me gustas cuando pierdes todo por mí.

Me gustas porque te amo, porque no encuentro una razón mínima para dejar de amarte, porque también me imagino toda la vida contigo. Porque sin ti me perdería de mí. Me gustas porque recuerdas mi cumpleaños, porque recuerdas cada letra que te escribo, porque guardas todo lo que te doy, porque compartimos secretos que a nadie más podemos decirlos.

Me gusta saber que existes, que eres para mí, que eres todo lo que pedí.

Me gusta hacer todo por ti, tenerte en mi mente cuando menos lo espero.

Me gusta compartir contigo, entenderte aunque resulte difícil.

Me gusta amarte, esperarte aunque me duela, pero al final tenerte conmigo.

Me gusta saber que existes para mi, que cada parte de ti es mía.

Me gusta saber que eres el único, que eres perfecto, que no hay nadie más en mi vida.

Me gusta que Él nos haya cruzado las vidas en el momento justo.