Cartas del Coronel
Había pasado ya más de dos meses de no saber nada del Coronel. Muy en el fondo se le sigue queriendo al tipo, con todo y sus arrebatos, con sus malos pasos, con sus crueldades y malos tratos, con sus desafanes y con su vida, muy suya que se dedicó a hacer desde hace ya tiempo. A veces lo recuerdo con tanto cariño que siento ese típico nudo en la garganta que me ahoga de vez en cuando, y otras tantas lo recuerdo entre mi ira y coraje del pasar de los días. Mis días para los veinte están llegando, cada vez son menos y para él llegarán los sesenta, sus seis décadas de vida que obviamente aparenta sin esconder alguna de sus canas. Ya no es aquel hombre fuerte que recuerdo al lado de mamá, ni es el padre que recuerdo al lado de mí, ahora muy a su manera se conforma el "darme" lo que puede, y de vez en cuando me reprocha mis ausencias, pero no se atreve a reprocharse un momento las suyas. A veces lo recuerdo con aquellas fotos donde me sostiene al lado de mi pastel rosa de tres años, con aquel triciclo que me regalo en una navidad, también puedo recordarlo regalandome algún libro de su oficina de aquellos del rincón de lectura, o lo recuerdo tomandome de la mano para ir a ver a la abuela… a veces me recuerdo dandole su regalo el día del padre, aquel para el que ahorraba durante semanas, me recuerdo admirandolo y contradiciendo cada una de sus palabras.
Dicen que por estas fechas es otoño, pero aquí parece que ya está llegando el invierno, y es entonces cuando extraño escuchar al menos el decirme buenas noches. Las razones por las que ya no estoy con él, aveces no me importan… claro esta que es solo cuando pierdo la cabeza y me pregunto ¿quién soy?… sniff… de cualquier manera nuestras vidas están hechas por distintos caminos y la relación más fuerte que nos uné la protagoniza el dinero.
No puedo olvidar el haberlo visto caminar hacia el altar para casarse con otra, ese día lloré y le devolví solo el saludo.Al final sé que es mi papá, y aunque por estos últimos años no ha ocupado ese lugar aún le guardo cariño. La distancia cada día es mayor y hoy traté de ser mejor, le llamé para conversar con él, hablamos y agradeció la llamada, pero no me invitó a comer…
Cat:
- en mi otra vida | Time: 9:43 pm (UTC+8)

Le envido la posibilidad de que el coronel la invitara a comer, aunque eso no haya pasado.
Uno nunca se acostumbra cuando ya se han ido, hace mil años que se fue y a veces sigo pensando que me lo topare al doblar la esquina de mi casa o saliendo de algun lugar.
No es usted, pero al leer esto me senti con ganas de llorar
Comment by cesartzu — October 7, 2006 @ 3:53 pm